
Siempre escribo en general sobre la vida, mis experiencias, mis tesoros más queridos (mi hijo Nico que les presento en la foto de la derecha y mis amigos del alma), hoy sin embargo, decidí escribirle a MI CORAZÓN, porque después de algún tiempo, volví a sentirlo vibrar de algún modo muy especial...
“Fue un instante, un segundo...Sentí como mi alma se evaporaba hacia otro destino, donde ya sus ojos no estaban. Mi piel sintió el perfume de su “eterna ausencia”. No me reconocí al saberme vencida, no era yo aquella mujer que peleaba sin tregua, que pintaba de rosa lo que es negro, que veía mariposas en su cielo, que soñó con vivir entre las Hadas y que en el mar se sintió alguna vez como “sirena”…
El día que mis ojos descubrieron el sonido incomparable de su mirada, yo presentía que llegaría el dolor, y sin importarme nada, seguí adelante, intentando, soñando nuevamente…
Nunca nadie creyó que mi felicidad, crecía cada vez que escuchaba mi nombre saliendo de sus labios.
Quizás él tampoco confió en mi alegría... quizás nunca supo, que yo reiría eternamente si me miraba... solo si me miraba…con los ojos del alma…y se atrevía a quedarse conmigo a mi lado un rato más… Recuerdo cada sensación que sus manos despertaron en mi sangre, pero lo que yo nunca imaginé, es que mi corazón se quedó a vivir en él…
Siempre pensé, si en mi vida estaba escrito encontrarlo, o fui yo simplemente que quise cambiar el destino…
Hoy me vuelvo a cuestionar ¿Por qué cuando uno quiere no se le puede querer con la misma intensidad? No lo se y tal vez no lo sabré jamás, lo único que puedo asegurar: Es que hoy, precisamente hoy, será un día triste, largo y doloroso en mi vida... sin embargo lo más hermoso es que siempre le voy a querer, porque es parte de mi vida...esté donde esté y yo me valla donde deba ir…
Y si pudiese romper las barreras para llegar a él, ahora que tanta falta me hace y siento que lo voy perdiendo, cada día un poco más, aunque mi mente me aconseja frialdad, lo haría sin dudar porque lo busqué en cada latido de mi débil corazón y no tengo a nadie a quien decírselo hoy, porque en su presencia solo está mi recuerdo y el azúcar de sus labios en mis pensamientos...
Pero lo necesito, y aunque parezca extraño cada vez son más fuertes mis sensaciones (porque todavía no siento lo que siempre me decía, cuando hablamos de mi corazón: "esto también pasará")...
Ahora tengo miedo de quererlo como ayer, como antes…y es contradictorio a la vez porque no se ni como explicarle, pero no quiero perderlo si es que en algún “momento lo tuve de verdad”, y no quiero perderlo sea cual sea la forma que él sienta de estar a mi lado, acepto las condiciones, porque el vacío es inmenso y el frío de mi alma lleva gravado su nombre...
Uff...¿triste pensarán algunos?, ¿de qué habla se preguntarán otros?...pero sin embargo hay muchos de los que me conocen, que no necesitan saber nada...
Sólo que a veces necesitamos que por una vez en la vida, este mundo juegue a nuestro favor y que la felicidad no sea nada más que un instante sublime pero pasajero, sino algo más duradero que te permita pensar que tal vez, solo tal vez, al doblar una esquina, un día cualquiera...nos volvamos a encontrar con ella frente a frente, sabiendo que se quedará a nuestro lado por el resto de nuestra corta eternidad...
Simplemente Sucy

Muy profundo....con gran riqueza interior y denota melancolía.....triste no !!!...recuerdos que vuelven.Dificil opinar de cosas del corazón y complicado de entenderlo.Todos necesitamos la felicidad duradera,pero pareciera ser que somos tantos que la necesitamos ,que ella pasa de a ratos por cada uno de nosotros,depende de cada uno disfrutarla mientras dure,pensando que nada es eterno....."La vida es un tren que pasa solo de ida....y para en distintas estaciones,cada uno elige en cual subirse y donde bajarse........".
ResponderEliminarFelicitaciones por la profundidad,simpleza y sencillez..
Un beso
Nicolás